Jhon Sánchez respalda continuidad del liderazgo del PRM frente a críticas por falta de renovación

No obstante, precisamente esa afirmación es la que alimenta la controversia entre sectores que entienden que la democracia partidaria no debe suspenderse en nombre de la estabilidad. Para muchos militantes, el debate no gira sobre la conveniencia política de mantener cohesión, sino sobre el método utilizado para evitar una competencia que ya muchos consideraban inevitable.
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Nueva York. Miles de dirigentes y militantes del Partido Revolucionario Moderno (PRM) llevaban meses esperando lo que históricamente ha sido uno de los rituales más sensibles dentro de toda organización política democrática, el escrutinio interno, la confrontación de ideas, la renovación de liderazgos y la validación de sus cuadros mediante el voto partidario.

Pero la decisión de la Dirección Ejecutiva del PRM de extender las funciones de sus principales autoridades, en lugar de abrir una competencia interna, alteró de golpe ese escenario y desató una controversia que rápidamente salió de los pasillos partidarios para instalarse en el debate público nacional en RD y la diáspora.

La medida, que prolonga por un año la permanencia de José Ignacio Paliza en la presidencia del partido y de Carolina Mejía en la secretaría general, mientras extiende por dos años las direcciones municipales, provocó reacciones encontradas dentro de una organización donde numerosos sectores aguardaban una convención para renovar estructuras, conforme a la tradición interna y a la expectativa generada entre sus propias bases.

En medio de esa turbulencia política, una de las primeras voces en salir en defensa cerrada de la decisión fue la del arquitecto Jhon Sánchez, secretario general de la seccional Winston Arnaud del PRM en Nueva York, quien remitió una declaración oficial a la redacción de El Faro Latino en la que presentó la controversial decisión no como una imposición administrativa, sino como un acto de responsabilidad política y madurez institucional.

Para Sánchez, el momento que vive el país obliga a colocar el interés nacional por encima de cualquier aspiración individual.

“La política responsable se mide, sobre todo, en los momentos donde una organización decide colocar el interés nacional por encima de las conveniencias individuales”, afirmó.

Su defensa ocurre precisamente cuando dentro del oficialismo crece el debate sobre si el partido gobernante ha optado por preservar estabilidad o por cerrar temporalmente los espacios de competencia interna. Esa tensión no es menor. En cualquier partido de poder, la renovación de liderazgos suele ser también una válvula natural para canalizar ambiciones, reorganizar fuerzas y legitimar el mando ante la militancia.

Sin embargo, Sánchez sostiene una lectura completamente distinta. A su juicio, la decisión evita distracciones innecesarias en un momento en que la República Dominicana enfrenta presiones económicas globales, incertidumbre geopolítica y desafíos internos que, según argumenta, exigen cohesión política.

“Lejos de interpretarse como una simple decisión administrativa, esta medida representa un ejercicio de responsabilidad histórica”, expresó.

Desde Nueva York, donde el PRM mantiene una de sus estructuras más activas dentro de la diáspora dominicana, Sánchez defendió que abrir una batalla interna en este momento podría debilitar la gobernabilidad y desviar al partido de su respaldo al presidente Luis Abinader.

“Cuando una organización política comprende que los debates internos no pueden colocarse por encima de las necesidades nacionales, demuestra que ha alcanzado un nivel superior de conciencia democrática”, indicó.

No obstante, precisamente esa afirmación es la que alimenta la controversia entre sectores que entienden que la democracia partidaria no debe suspenderse en nombre de la estabilidad. Para muchos militantes, el debate no gira sobre la conveniencia política de mantener cohesión, sino sobre el método utilizado para evitar una competencia que ya muchos consideraban inevitable.

Sánchez rechaza esa interpretación y afirma que el proceso respetará la institucionalidad del partido.

“El PRM ha dejado claro que esta propuesta será conocida y aprobada mediante los mecanismos democráticos establecidos en sus estatutos y conforme a la Constitución y las leyes de la República”, sostuvo.

Su mensaje busca proyectar disciplina institucional en un momento delicado para el oficialismo, especialmente cuando sectores opositores ya observan cualquier señal de fractura dentro del partido de gobierno como una oportunidad política de cara al próximo ciclo electoral.

Pero más allá de la defensa institucional, la declaración de Sánchez revela otra realidad política dentro del PRM, la existencia de un sector que considera que preservar el control interno y evitar confrontaciones prematuras es, en sí mismo, una estrategia legítima de gobernabilidad.

“La madurez política no consiste únicamente en ganar elecciones; consiste en saber administrar el poder con responsabilidad, equilibrio y visión de futuro”, concluyó Sánchez.

Mientras el debate sigue creciendo dentro del partido oficialista, la decisión ya abrió una discusión inevitable sobre el delicado equilibrio entre estabilidad política y democracia interna, una conversación que, lejos de cerrarse con esta prórroga, apenas parece comenzar.

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